El móvil se usa a menudo para hacer fotos rápidas de documentos, tiques o notas importantes, pensando en tenerlas a mano cuando hagan falta. El problema es que estas fotos se mezclan enseguida con el resto de imágenes del carrete, y con el tiempo resulta cada vez más difícil encontrarlas cuando realmente se necesitan.
Guardar este tipo de fotos en una carpeta aparte, separada de las imágenes personales, evita que se pierdan entre cientos de fotos que no tienen nada que ver. Así, cuando haga falta encontrar un documento concreto, basta con abrir esa carpeta en lugar de revisar todo el carrete.
Revisa de vez en cuando lo que ya no sirve
Muchas de estas fotos pierden su utilidad con el tiempo, una vez que el documento o el tique ya no son necesarios. Revisar esta carpeta de vez en cuando y eliminar lo que ya no aporta nada mantiene el conjunto manejable y fácil de consultar.
Es también buena idea hacer una copia de estas fotos en otro lugar, además del móvil, especialmente si contienen información que sería complicado recuperar de otra forma. Así se evita depender únicamente de un solo dispositivo para algo tan importante.
Dentro de esa misma carpeta, puede resultar útil separar los distintos tipos de documentos, por ejemplo diferenciando los tiques de compra de las notas o de los documentos más importantes. Esta pequeña organización adicional facilita encontrar rápidamente lo que se busca, sobre todo cuando la carpeta empieza a llenarse con el paso del tiempo. No hace falta un sistema complicado, basta con unas pocas categorías claras que tengan sentido para el uso diario. Con esta estructura sencilla, la carpeta sigue siendo útil incluso cuando contiene bastantes fotografías acumuladas. Esta sencilla organización evita tener que abrir cada fotografía por separado solo para comprobar de qué se trata.
Con esta pequeña rutina, las fotos de documentos dejan de perderse entre el resto de imágenes. Encontrar lo que se necesita se vuelve mucho más rápido, sin tener que revisar cientos de fotos personales por el camino.